…10 AÑOS…

Todo empezó el 8 de Noviembre del 2004 cuando nació Claudia en un pequeño pueblo de Cantabria. Esta niña era un tanto especial, no era como los demás bebés de su generación.

Claudia creció feliz en su pueblo, en su casa, rodeada de su familia y amigos, hasta el año 2014, el año en el que cumplía 10 años. Ese año pasó algo y a partir de ahí nada volvería a ser como antes…

La mañana del 1 de Enero de 2014 Claudia amaneció rara, se sentía diferente, extraña, pero no dijo nada. Cada mes, semana, día, hora, segundo que pasaba era menos tiempo que quedaba para irse a Nueva York con su familia y la de su mejor amiga María. Al fin llegó el ansiado día. Claudia estaba nerviosa, iba a viajar por primera vez en avión, primero hasta Madrid, donde se encontraría con María, que haría el mismo viaje en coche, y una vez allí las dos subirían a otro avión con rumbo a Nueva York, el primer destino de ese largo viaje.

Una vez llegaron a Nueva York, después de 10 horas de vuelo, lo primero que hicieron fue irse al hotel, situado en Broadway, uno de los barrios más famosos de Nueva York. Pasaron allí una semana, visitando la ciudad y pasándoselo muy bien. Después de esa semana cogieron otro avión rumbo a Orlando, donde estarían cuatro días visitando cuatro de los parques más famosos de Disney World (uno cada día). Pero todo lo bueno se acaba y ya era hora de volver a su querida tierra española. Se lo habían pasado como nunca y estaban agotadísimas, tan cansadas estaban que se durmieron en el avión de vuelta y no se enteraron de nada hasta que aterrizaron en Madrid.

El día siguiente Claudia tenía colegio, y se lo había pasado tan bien en E.E.U.U. que quería llegar y contárselo a todos. Los días siguieron pasando hasta llegar a Junio del 2014, que era la comunión de su mejor amiga. En ese día tan especial para María, Claudia deseaba ir perfecta y se fue de compras con su madre para encontrar el look perfecto para la ocasión, y lo encontró: un vestido azul y blanco de tirantes precioso que lució con orgullo en la iglesia. Después de la comunión se iban a ir a comer a un restaurante con los familiares y amigos de María, pero Claudia y su familia no fueron, aunque después se presentaron en casa de María para la tarta y a pasar una tarde divertidísima. A partir de aquel día sus familias, que hasta entonces se habían llevado bien, ya no hablaban ni quedaban para nada, algo que a Claudia le pareció un poco raro, pero no comentó nada.

Esa fue la primera desgracia de los que esperaban fueran los mejores 10 años que ningún niño o niña hubiera tenido. La segunda no tardó mucho en llegar.

Era Agosto del 2014 y Claudia estaba veraneando en el pueblo de sus abuelos con ellos, hasta que un día su abuelo paterno cayó enfermo y le tuvieron que llevar al hospital en una ambulancia. Claudia se asustó mucho y se preocupó aún más cuando su abuela, su tía y su padre llegaron a casa sin su queridísimo abuelo. Le dijeron que estaba bien, pero que el médico había querido ingresarle para que no hubiera más sorpresas. Todo fue bien, su abuela iba al hospital a diario a ver a su marido y ella se quedaba en casa con su madre. Un día su padre llegó antes de ver al abuelo y Claudia preguntó la razón por la cual había pasado eso, pregunta a la cual no hubo respuesta, su padre intercambió unas palabras con su madre y se fue. La madre se fue a casa de la vecina a hacer un recado y Claudia siguió a lo suyo hasta que otro vecino del barrio pasó por su casa y le preguntó a Claudia que cuando enterraban al hombre de esa casa a lo que Claudia respondió que no sabía. Ella se quedó un tanto horrorizada y triste pensando si era verdad y el hombre tenía razón o si era mentira y por alguna razón ese caballero se había confundido. Ella siguió con lo suyo y cuando por fin vino su madre reunió valor suficiente y le preguntó con lagrimas en los ojos: -¿Güelito- (era como llamaba a su abuelo) ha muerto?- a lo que su madre, tomando aire y cogiéndola en brazos respondió: -“Si.”- Claudia notaba como le brotaban las lágrimas en sus ojos y le resbalaban por la cara. Al cabo de un rato, cuando se tranquilizó por fin, su madre le preguntó que como lo sabía y Claudia le contó la historia. La madre le dijo que por la noche iría a casa de su vecina y que estaría allí hasta que volvieran su padre y ella. Al llegar su padre a casa encontró a Claudia en brazos de su madre, no hizo falta preguntar nada, se veía en la cara de la niña la tristeza que sentía, con lo que su padre se unió al abrazo familiar sin decir nada. Más tarde se vistieron y llevaron a Claudia a casa de la vecina y la dejaron allí hasta que volvieron del entierro.

Ya eran dos las tragedias que habían ocurrido en el 2014 y Claudia se preguntaba si iba a haber algo más en ese horroroso año que estaba viviendo. Todos sus sueños de pasar el mejor año de su vida se desvanecieron por completo tras esta noticia. Pero todo lo malo no había pasado…

Cuando empezó 5º en el colegio ella no era de los más populares pero tampoco era de los menos, digamos que era de las “normalitas”. Ese no es el caso, el caso es que al empezar el curso todo iba bien pero, en octubre, la gente empezó a ponerse en su contra, si opinaba una cosa el resto de la clase opinaba lo contrario, aunque ella tuviera razón, la cosa era llevar la contraria. Los profesores veían eso y aunque no decían nombres si hablaban del tema y les parecía mal. Una vez una profesora la dijo (en privado) que sabía por lo que estaba pasando y que lo mejor era no hacerles caso, ignorarlos. A Claudia, que por aquel entonces no estaba bien, le pareció la mejor opción y decidió llevarla a cabo, pero una cosa es lo que se piensa hacer y otra muy diferente lo que se acaba haciendo.

Resumiendo, que el 8 de Noviembre de ese mismo año se propuso pasar página y no hacer caso a los de su clase y olvidarse del incidente con la familia de María, a partir de entonces todo sería diferente, todo sería mejor. Y así ha sido, ahora Claudia es todo lo feliz que puede ser y con todo lo vivido se ha hecho fuerte, ha sabido crecer de ello y volver a ser la niña especial que era, ahora esa niña que era tan tímida y tenía tanto miedo de lo que podía opinar la gente sobre ella tiene muchos amigos y realmente se siente bien, hay muy pocas cosas que le afecten tanto como antes. Quizá hay una cosa que le afecta y es la distancia, la distancia que la separa de sus seres queridos, de su primo, de unos amigos de México, de sus abuelos maternos y de su abuelo paterno, de estos dos últimos les separa un cielo entero, un universo, de los otros son solo kilómetros y esos kilómetros se recorren… Pero nadie sabe lo que daría Claudia a cambio de poder volver a ver a sus abuelos algún día, aunque sabe que eso es imposible, pero les echa tanto de menos…

Esta es la historia de una niña diferente, anormal, que ha pasado unos 10 años horrorosos y que ha sabido superarlo y salir adelante, Claudia está feliz, con lo vivido y con lo que la queda por vivir. Ella misma se considera anormal y está orgullosísima de serlo, porque… si todos fuéramos normales es que todos seríamos iguales y el mundo sería muy aburrido.

AMGA.

 

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