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EL CUENTA CUENTOS Y EL APRENDIZ

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Erase una vez, en una calle de Rusell Square, una joven familia de vagabundos la cual tenia

que robar para sobrevivir, no tenían un cobijo donde refugiarse de las bajas temperaturas y

de la fresca brisa de Londres.

Eran muy buscados por todo Londres, especialmente, en Covent Garden y en el conocido

barrio de tiendas, Notting Hill Gate, ya que en estos dos últimos lugares eran donde más

iban a atracar.

Nadie sabía que lo hacían para alimentar a sus hijos, ya que era la única manera de poder

sacar esa familia adelante y, que aprendieran que podrían continuar con la historia que era

su vida, y que terminaría con un final feliz.

Esta peculiar y pobre familia que creían en el cristianismo pensaban que el Mesías les

salvaría con un poco de fé y de esfuerzo.

Llegaba la primavera y la gente se animaba a salir a pasear por aquella luminosa calle, pero

el dinero que conseguían no aumentaba, por lo que tuvieron que trasladarse al centro de la

ciudad en la cual, al medio día se llenaba de visitantes para ver las maravillosas y

deslumbrantes actuaciones que ocurrían en esa zona.

El tiempo pasó, los jóvenes maduraron y el pequeño, cuyo nombre era Jacob acababa de

cumplir sus dos primeros años.

Era un año memorable, ya que habían conseguido obtener el suficiente dinero como para

poder llevar a sus hijos mayores a un internado, que se ajustaba a su peso económico. El

nivel que adquirirían los jóvenes sería lo suficiente como para que en un futuro sacasen esta

familia en adelante, por no decir, que también tendrían una buena alimentación y un

cómodo lugar para dormir, no como antes que vivían bajo el techo de la miseria. Sin

embargo un sábado por la mañana, la madre fue a visitarles junto a Jacob. Su cara pálida

desprendía tristeza y abatimiento, a lo que los dos muchachos, la preguntaron que había

pasado, la madre, con un nudo en la garganta, respondió:

“vvu,vu,vuestro papadre…”se le derramaron dos lágrimas de sus claros ojos “vuestro padre

ha desaparecido”.

Lo dejó caer como la hoja de un árbol en otoño. Los jóvenes muchachos, melancólicos,

quisieron pensar que era mentira, pero el rostro de su madre les hacia entrar en la verdad.

Tuvieron que abandonar Londres y dirigirse a Francia en barco, aunque tardaron meses en

conseguir el dinero suficiente para pagar el viaje.

El viaje duró una semana, pero finalmente llegaron a un pequeño parque de la majestuosa

catedral parisina, la catedral de Notre Dame. Allí se asentaron y buscaron un internado para

sus hijos mayores, cosa que fué difícil, pero lo encontraron.

Cercano a ese parque donde pasaban largas horas, había una casa de acogida donde

empezó a crecer Jacob, junto a su madre.

Pasaron los años, Jacob ya tenía seis años y comenzó a ir a una escuela pública cercana, ya

que El estaba muy unido a su madre y no soportaría dormir sin ella. Una tarde Jacob volvía

de la escuela hacia al parque, donde su madre le esperaba todas la tardes, pero Ella aún no

había llegado. Espero un par de horas, y al ver que no venía, bajo un árbol, en el cual su

madre le contaba historias mientras anochecía, se puso a llorar.

Por ahí, pasaba un caballero cuya barba blanquecina inspiraba sabiduría, se sentó a su lado

y le intentó calmar. Mantuvieron una larga conversación en la que se conocieron mejor, y el

sabio, para divertirle, y sacarle de aquellos sollozos que le provocaron la supuesta

desaparición de su madre, hizo lo que mejor se le daba: contarle un cuento, que el

caballero sabía, que aunque fuera muy sencillo, le emocionaría:

"Había una vez un aprendiz de hechicero que deseaba convertirse en el más poderoso de

todos los hechiceros. El joven aprendiz deseaba ir a la academia de hechicería más

importante del mundo, porque solo allí aprendería todo lo necesario para conseguir su

sueño…

La moraleja es que con trabajo y esfuerzo se pueden alcanzar tus sueños"

El niño, entendió el mensaje de la historia y muy emocionado relacionó la historia que

acababa de escuchar con su corta pero intensa vida, El sabía que saldrían de esta crisis que

vivió en su infancia, por que, como dice la historia: " con trabajo y esfuerzo se cumplen los

sueños"

El joven y el sabio siguieron conversando, y Jacob descubrió que el sabio era un retirado

cuenta cuentos americano que había venido a París a cumplir su gran sueño que era vivir

durante su jubilación en esta ciudad tan hermosa y visitar todos sus monumentos y lugares

como el palacio de Versalles, la torre Eiffel o el hermoso Arco del Triunfo. Se sintió unido

a El, los dos llegaron a Paris para encontrar un sentido a sus vidas.

Jacob quiso seguir su ejemplo y dijo que le gustaría contar un cuento, que fuera especial,

en el que le escuchará muchísima gente. Entonces fue llamando alocadamente a la gente del

parque. El joven e inocente chaval reunió a más de ciento cincuenta personas, y

emocionado, les contó el mejor cuento que sabia. (“Dos Ángeles viajeros se pararon para

pasar la noche en el hogar de una familia…….)

El publico aplaudió al joven cuenta cuentos, muy feliz, el sabio le invito a que se pasase

todos los días, al atardecer, por esa zona del parque, a lo que este muy agradecido, aceptó.

Al cabo de un rato, apareció la madre del joven Jacob, muy contenta y derrochando

lágrimas de alegría, lo cogió y lo agarro fuertemente. Jacob, asombrado, le preguntó que

había ocurrido, a lo que esta respondió:

“He encontrado trabajo, serviré en una gran casa de gente muy amable y tienen un niño de

tu edad, llamado James. Está cerca de la casa de la Concordia, donde acogieron a tus

hermanos, ahora podemos vivir todos juntos en un pequeño piso que he alquilado, un piso

barato cerca de este parque.”

Jacob, con los ojos iluminados, empezó a llorar fuertemente de orgullo, y miro al cielo,

pensando que esto fue obra de Dios.

Pasaron los años y una tarde de otoño James fue a buscar a su amigo Jacob, siempre se

juntaban en aquel majestuoso arbolillo en donde un día Jacob conoció a un sabio y

majestuoso cuenta cuentos, que fue su inspiración y camino a seguir.

Pero Jacob no se estaba allí. James, preocupado, lo fue buscando desesperadamente por

todo el parque, hasta el momento en el que , vio las hojas de un periódico que el viento

trajo a sus pies, las cogió, y comenzó leyendo detenidamente el articulo que venía en la

página principal que comenzaba así:”Jacob Ibrahim abandona el árbol, donde contaba sus

cuentos, para salvar a unos niños que iban a ser atropellados por un camión que perdió el

control…” en ese momento, el joven adolescente, abatido, se sentó bajo aquel florido árbol

donde conoció a su amigo cuenta cuentos, recordó todos esos momentos y esas historias de

su vida que tanto le fascinaba .

De repente, se le acerco un niño llorando, y el muchacho, sin saber por que, le empezó a

contar una historia:”hace unos cuantos años un pobre niño ingles llego a Paris donde

encontró su inspiración, conoció a un sabio cuenta cuentos que había venido a cumplir su

gran sueño…”.

EPILOGO:

Ha pasado ya un tiempo desde la muerte de Jacob Ibrahim y, el gran escritor del momento,

James Walker, ha escrito un libro en honor al fallecido cuenta cuentos donde cumple su

último y gran deseo:

Hacer que alguna de sus historias fuera transmitida por todo lo alto, “había una vez un

aprendiz hechicero”, una novela que trata de estos dos personajes, y recordando aquellos

momentos que paso con Jacob,”El cuenta cuentos majestuoso” la tituló:”El cuenta cuentos

y el aprendiz”.

El cuenta cuentos y el aprendiz, de James Walker.

COUCHI A.M

 

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