Rotary Club Torrelavega
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Export date: Tue Sep 17 8:22:05 2019 / +0000 GMT

El germen de la revolución




— El reloj de arena va a terminar su cuenta atrás, todo acaba, en cuanto el último y minúsculo grano de arena caiga el mundo, tal y como lo conocemos, desaparecerá; y con el todo lo malo, y lo bueno… ­— grite en la cima de la torre, con toda la humanidad mirándome.

Pegué un grito desalmado — ¡AAAHHHH! — acto seguido desperté.

Estoy en una cama, al parecer estéril, me encuentro extremadamente sudoroso, estoy desnudo, solo me tapa una ligera y fina sábana, también blanca. Miro a mi alrededor y lo único que puedo ver son paredes blancas y un cable que sale del techo y que está insertado directamente en el lado izquierdo de mi cabeza.

Justo cuando intento levantarme, me doy cuenta de que estoy atado a la cama, en ese mismo momento entra una mujer, de unos 35 años de edad, completamente vestida de blanco, inclusive su pelo es blanco, no consigo reconocer si es una peluca o no, tengo la vista nublada, consigo distinguir que lleva media melena y un flequillo que le cubre gran parte de su cara.

— ¿Qué está pasando? ¿Dónde estoy? — pregunto, con voz ronca, a la mujer que está manejando el ordenador que, al parecer, me está monitorizando.

Ella tan solo me miró, hizo una mueca, me quitó el cable de la cabeza, lo cual, asombrosamente, no dolió y siguió tecleando en el dispositivo; no conseguí respuesta, pero alcancé a ver más detalladamente su cara, su piel es pálida, como si nunca hubiera estado expuesta al sol, algo que contrasta con sus ojos, de un color gris antracita, y su maquillaje, el cual se compone de unos labios pintados en un color negro mate y una sombra de ojos rojiza.

Cada vez estoy más nervioso, no entiendo que es lo que pasa, tan solo me dedico a observar a la mujer, la cual por arte de magia saco una tableta y trasladó toda la información que estaba viendo en la pantalla a dicho dispositivo. Acto seguido se colocó a mi lado, me desató de la cama y, con una voz neutra y fría, dijo: — EX128 diríjase a la “sala de acondicionamiento”, por favor. —

Yo no me levanté, estaba desnudo y el pudor me retenía allí, así que decidí no levantarme.

En ese momento, con una voz mucho menos neutral y más amenazante, dijo: — ¡EX128 diríjase a la “sala de acondicionamiento”! —

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, estaba muy asustado. Me levante de la cama e intente ir a aquella sala tapándome con la sábana, lo cual a aquella mujer no le pareció correcto, porque me despojó de la sábana y me hizo ir completamente desnudo hacia la “sala de acondicionamiento”, la cual no sabía dónde se encontraba, evidentemente, pero en el suelo había una luz azul pálido la cual me dirigía a ella. Durante todo el camino fui tapándome mis partes pudendas como pude, tras de mí estaba aquella mujer, la cual me siguió durante el corto trayecto con una mirada amenazante.

— Entra — me dijo, de nuevo con un tono neutral y señalando un cubículo, completamente negro, del tamaño de una ducha de gimnasio.

Habiendo vivido lo que viví en la habitación, hacía escasos minutos, decidí entrar, sin rechistar, en el cubículo.

Se dispuso ante mí una pantalla LED que me fue indicando lo que debía hacer; en primer lugar, recibí una ducha de agua fría, literalmente, el agua estaba helada; posteriormente, introduje los brazos en unos huecos estrechos que estaban en los costados, en el brazo izquierdo noté un pinchazo, mientras que en el derecho me pusieron una pulsera de plástico, bastante rudimentaria, con un código ilegible; por último, ante mi aparecieron una especie de ropajes blancos, bastante parecidos a los que vestía la mujer, me los puse y el cubículo abría su estrecha puerta, dejándome salir, para encontrarme con la señora, quien, con una señal con la cabeza, me indicó que la siguiera.

— ¿A dónde vamos? — pregunto ingenuamente, acompañándolo de una mirada cordial.

— Cállese y sígame — me respondió fríamente

Llegamos a una sala de proyecciones, era pequeña y estaba repleta de cubos blancos y mullidos en los que te podías sentar, no había nadie, tan solo la extraña mujer y yo.

Sonó una voz por megafonía y, con una voz metálica, dijo: Mei, abandone la sala de proyecciones, deje al sujeto EX128 solo y acuda a la sala contigua. —

Al oír este mensaje, la mujer, la cual acababa de descubrir que se llamaba Mei, se levantó y dijo: — Volveré al término de la proyección—

Asentí con la cabeza y me dispuse a ver la proyección, esta comenzó con una voz en off, estilo telediario, la cual narró lo siguiente:

<< Año 2018, el planeta ha sido devastado por los altos niveles de contaminación, los cuales, sumados a la alta cantidad de basura espacial y unos mares repletos de plásticos han sumido a la humanidad en un desastre apocalíptico, la tierra nos ha devuelto lo que hemos hecho. A pesar de que esto se llevaba trabajando durante mucho tiempo en secreto por todas las organizaciones mundiales, no había salido a la luz. FIN DEL COMUNICADO>>

Acto seguido han comenzado a aparecer unas imágenes muy duras de diferentes partes del mundo, gente llorando, asustada e imágenes aún más duras las cuales no quiero describir.

En los últimos segundos del video salí yo, encima de una torre, gritando, ¡cómo lo que había soñado! Es decir, no era un sueño, eso paso de verdad. Lo que realmente no recordaba era el final del video, ya que, tras el grito, que si recordaba, sale como me desmayo mientras grito y caigo al vacío.

Ha terminado el video y por la puerta ha aparecido Mei, quien me observa atentamente y se fija en mis ojos, que están rojos, a punto de llorar. La emoción ha podido conmigo y ni me he dado cuenta, creo que he visto mi propia muerte.

— ¿Qué te pasa? — pregunta Mei, esta vez con un tono más cordial

— ¿Qué ha pasado? ¿Qué es esto? — grito con rabia e impotencia, no entiendo nada de lo ocurrido, me está dando un ataque de ansiedad, empiezo a hiperventilar.

— Tranquilo, estás vivo, cuando caíste al vacío te recogió una de las naves que ha recolectado a gran parte de la humanidad, entraste en coma por el golpe y el shock de emociones— empezó a explicar Mei con el fin de que me tranquilizara.

— ¡Mei, necesito saber por qué! ¿Qué sucedió para que se tomara esta medida? ¿Dónde está todo el mundo? —pregunté, presa del nerviosismo.

— Acompáñame­— dijo fríamente mientras me incitaba a acercarme a ella con la mano.

 

— Verás, actualmente nos encontramos en el año 2128 de … — comentaba Mei justo antes de que la interrumpiera espontáneamente.

— ¿2128? ¡IMPOSIBLE! — exclamé sin pensar.

Mei prosiguió: ­— nos encontramos en el año 2128, de ahí tu nomenclatura, EX128, fuiste elegido como impulsor para salvar a la humanidad que durante siglos veníamos propiciando y de ahí también que estuvieras en la torre magna dando tu mensaje a toda la humanidad, fue todo muy precipitado y al producirse tu desmayo se pasó directamente a la fase 3, evacuación y criogenización. — continuó hasta que volví a interrumpir.

— ¿Quieres decir que el planeta tierra ha desaparecido? ¿Qué se ha evacuado a toda la humanidad? ¿criogenización? — cada vez me suena más frívolo, creo que en cualquier momento me despertaré en mi habitación.

—permíteme que continúe— me pidió Mei, yo asentí con la cabeza.

— durante siglos los humanos hemos destrozado el planeta, pensando en nuestro propio beneficio y pocos pensábamos en el planeta, el cual apocalípticamente, ha llegado a su fin, y con ello toda nuestra historia. Se recurrió a la criogenización con el fin de mantener a la actual raza humana y que 110 años después pudiéramos volver a llevar una vida normal, hoy, el día en el que tú has vuelto a la vida, teniendo 20 años, a pesar de que deberías tener 130, hemos llegado a nuestro nuevo destino, el planeta EX128, finalmente bautizado como La tierra verde. — explicó Mei. — hemos llegado— exclamó Mei al llegar a una puerta.

— ¿Qué pasa? — pregunto muy extrañado

— Tras esta puerta se encuentra toda la humanidad, es hora de que les comuniques lo que ha pasado, expliques el porqué de todo y les aconsejes; confiamos en ti— Dijo Mei tranquilamente, como si hablar delante de toda la humanidad no supusiera un reto.

Abrí la puerta y una luz blanquecina me cegó, no era el Sol, era otra estrella, más luminosa…

Muy nervioso me asomé ante toda la multitud y les expresé todo lo necesario, concluyendo con el siguiente mensaje: — tenemos una nueva oportunidad, hemos sido asesinos del planeta tierra y eso no se os debe olvidar nunca, pero esto debe servir como escarmiento, no habrá otra oportunidad, si volvemos a hacerlo mal, será el fin de nuestra especie, cuidad el planeta, es vuestra casa, esto es una nueva página de la historia, está en blanco, vamos a sentirnos orgullosos de lo que escribimos y no lo emborronemos, seamos fertilizante y no veneno, creemos el mundo que de verdad nos gustaría vivir, la naturaleza nos lo agradecerá— concluí mi discurso muy nervioso ya que todo el mundo se quedó en silencio, un silencio sepulcral; tras una pausa la gente empezó a aplaudir, había plantado la semilla de la revolución.

Una nueva humanidad estaba naciendo, este era el germen de la nueva vida, próspera y bienvenida para todo el mundo. Mi único objetivo era que esto diera sus frutos, y que los niños del mañana, el futuro, se sientan orgullosos de su planeta, la nueva TIERRA VERDE.

2000 años más tarde

—Y así es como mi tatarabuelo Nil, conocido como EX128, condujo a la humanidad por el buen camino y nos ha permitido seguir viviendo de forma prospera en este, nuestro planeta, nosotros somos los frutos de la revolución, somos el mañana que el planteó un día y por eso estoy orgulloso de él­. Gracias y Feliz día de la tierra verde — concluyó así su trabajo, Zev, el tataranieto de Nil.

LUCAS GREEN
Post date: 2018-03-15 13:58:33
Post date GMT: 2018-03-15 12:58:33

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