INSANA LUCIDEZ

Cómo pude creerme, que un cobarde como tú, me fuera  arrebatando todo. No más secretos, se acabó. Tus caprichos, tus locas ideas, ya no soy tuya. Soy mía, tan solo mía, y de nadie más, olvídame. Creí, que tú me querías, pero no, me equivoqué, ahora no quiero hacerme más daño. Tengo el cuerpo lleno de cicatrices, cicatrices que duelen  y hacen que todas las noches, el dolor regrese, recordándote. Cierro los ojos intento olvidarte, pero es que cierro los ojos, y hasta te veo. Un te quiero, que es un te odio. Todas las cosas que nunca te dije, a día de hoy tampoco me atrevo a decírtelas. Me dejaste herida, sin quien confiar, me dañaste, y me rompiste. Ahora ya no queda nada. Esta persona, no soy yo. Como pude creer en  ese chico, de ojos  verdes, pelo castaño, alto, y musculado. Que como todos los días, tomaba el metro, entraba, y se ponía a leer. Cada vez que miraba la portada del libro, cuando coincidía, con uno que ya me había leído, me gustaba ver su cara. Tan solo por las expresiones que ponía, y por donde tenía abierto el libro, podía saber, que parte estaba leyendo.  De vez en cuando, subía la cabeza, para observar  las estaciones  por donde hacía paradas el metro. Después, retomaba la lectura.  Cada vez que le observaba, deseaba que algún día nos conociéramos. Nos miráramos, y que  te dieras cuenta, de que yo estaba ahí. Mirando tu presencia, me imagino, el cómo será tu vida. ¿A dónde te dirigirás? No lo sé.  Tan solo, puedo imaginarlo. Tú, fuiste mi amor de metro. Pero ahora ya no, ahora todo se acabó. No me atreví  nunca a decirte nada, e hizo, que sucediera esto. Tú no existes, sólo estás en mi cabeza, me estaba haciendo daño, y tú, cobarde, no me dijiste que no existías, tan sólo te mostrabas, y hacías que me creyera todo. Me arrebataste mi vida, te mostré todos tus caprichos, accedí a tus ideas locas, pero de la última me libré. No me tiraría del acantilado, porque tú me lo pidas, no, estuve  a nada de hacerlo, pero entonces pensé, y reaccioné. Soy mía, y he de cuidarme, si me hago daño, ¿qué será de mí después? Si me hubiese tirado, ¿estarías ahí para salvarme? No, ya contesto yo por ti. Se acabó, ya lo conseguiste, ahora déjame retomar mi vida.  Haz, que todas estas cicatrices se curen, y los moratones se oculten para no recordar el dolor. Porque tengo miedo, miedo de que vuelvas, y ahora no pueda hacer nada, de que nadie me ayude, y me arrebates todo lo que me queda. Miedo, te tengo miedo. Todo el dolor que me causas, haz que lo oculte, para poderlo olvidar. Porque ya no queda gloria, ni pasión, de todo lo atrasado, tan sólo miedo y dolor. Cuatro palabras, y miles de sentimientos. Una mezcla que  hace que mi cabeza se quede agitada por un tornado. Donde los sentimientos se mezclan con los pensamientos. Creando, un desorden no muy agradable, que hace que las ideas se sumerjan, creando dudas, originando algo peor, inseguridad.  Ya no sé, si las personas, con las que hablo, son ciertas, o de ficción. 

-Tranquila, ¿Qué te pasa?

-¿Qué?

-Acabas de empezar a hiperventilar

-No, no por favor.

-Eh, escúchame, mírame, no pasa nada, estoy contigo, ya está, ya pasó, no sé qué abras recordado, pero, tranquilízate. Ya está, nada de eso es cierto. 

Podía ser mentira, pero no.  Ambos personajes, se estaban trasmitiendo su historia, creando sensaciones y recuerdos, tanto verdaderos como ficticios para Lara. Ella y Lázaro, se encontraban en un centro psiquiátrico, internados, ambos habían tenido intentos de suicidio, son esquizofrénicos y a los dos, antes de internar, y de que les ocurriera todos estos antecedentes psicológicos, la esquizofrenia, y el intento de suicidio, habían perdido a su pareja en un metro. De forma  telepática, Lara, recordaba  parte de su historia  y la mezclaba con parte de la historia de Lázaro, quien se encontraba, en frente de ella, mirándola, observándola, como hacia ella, con su pareja, en aquel metro. Donde en su pensamiento, en vez de ser su pareja, era su amigo ficticio, creado por la esquizofrenia, mezclando el daño y el dolor, que le causó, junto con el daño y dolor que sufrió Lázaro con su amiga ficticia. Lara y Lázaro, acaban de conectar, son dos almas que se acaban de encontrar. Al año siguiente, ambos después de conocerse,  eran cómplices  el uno con el otro, y sucedió  algo increíble, juntos al contarse sus fobias, por lo que habían pasado, aparte de enamorarse, se ayudaron a curarse, y a los dos, les dieron el alta. Poco a poco, por las tardes, quedaban, se hicieron novios, las familias se conocieron. Y al año siguiente, decidieron casarse.  Para los dos, fue un día muy bonito, se dieron el sí quiero, en la iglesia en donde por casualidad se casaron los padres de ambos. Y a esa boda, asistieron sus dos amigos imaginarios, lo que les sirvió de ayuda  para olvidarles, y ese día, juntos y a la vez, los olvidaron. Cuando pasaron tres años después de la boda, Lara, se quedó embarazada, y a los nueve meses, dio a luz, mellizos, un niño y una niña, a quienes de nombre les pusieron el nombre de sus parejas fallecidas. César y Carina. 

Firmado:  Buar



 

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