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Invisible

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Invisible

Tres metros.

Solamente necesito recorrer tres metros más y estaré a salvo. No sé qué es lo que me persigue pero lo prefiero así.

Ya casi está, un metro más y… ¡No! Tengo que volver ahora mismo. ¿Por qué ahora tengo una pared detrás? Esto no puede ser verdad, otra vez no…

* * *

Ya está, solo era una pesadilla, no es real, ya me puedo relajar. ¿Estoy sudando? Parece como si me hubiese pasado toda la noche corriendo. En fin, son las siete de la mañana, tengo media hora más de sueño… No merece la pena, me iré vistiendo.

Ahora que lo pienso, hoy es jueves, papá llega pronto a casa y la abuela tiene terapia, así que tendré que comer con él. No sé qué es peor, la pesadilla o lo que me espera hoy. Ojalá me hubiera quedado durmiendo, total, fuera de casa soy invisible…Bueno, son y media, será mejor que coja el desayuno y me vaya, no sea que se levante papá.

* * *

Pues nada, vamos allá, espero superar otro día más en el colegio sin perder los estribos. Mira, ahí está la profesora de Historia, espero que hoy no pregunte porque hoy no es el mejor día para hablar en clase; de todas formas siempre que pregunta, me salta así que…

-¡Hombre, mira a quién tenemos aquí! Si es mi víctima favorita.

De verdad, menuda mi suerte. Tenía que cruzarme precisamente hoy con la única persona que me presta atención en esta maldita cárcel, la única que se lía a patadas con todo lo que pilla.

-Déjame pasar, por favor. Hoy no tengo ganas de pelea.

-La cosa es que eso lo decido yo, y la verdad es que me apetece.

No me libro, me tiene en su punto de mira desde hace año y medio, desde que empezó todo el rollo de papá. Es que encima es el único de este colegio que me conoce desde antes de eso.

-¿Sabes? Hoy estoy generoso, creo que te dejaré pasar. Por cierto, lo siento por lo del periódico de tu padre.

Tenía que mencionarlo. Veo que este no va a ser mi día…

* * *

-Veamos, hoy voy a preguntar, estoy cansada de que nunca estudiéis. ¿El número 15?

No puede ser verdad, precisamente hoy tenía que preguntarme a mí. ¡Si nunca me pregunta! En serio, no es mi día.

-Jashon… Bueno, no importa. ¿Podrías hablarme de la Segunda Guerra Mundial?

-Lo siento profesora, no he estudiado.

-Eh… No pasa nada, siéntate.

Genial, ahora aparte del invisible también soy el que no estudia. Este día no puede empeorar.

* * *

-Jashon, ¿puedo hablar contigo?

Me pregunto por qué justo cuando puedo volver a casa tiene que venir la directora a hablar conmigo.

-Mira, sé que este tema es algo difícil pero quiero hablar sobre tu padre.

Lo que faltaba. Que mi padre esté mal de la cabeza y hace dos días haya tenido un ataque de ira en medio del ayuntamiento no significa que necesite ayuda.

-Comprendo muy bien tu situación, y sé que lo estás pasando mal en casa, pero quiero que sepas que aquí puedes encontrar personas que te apoyen, cualquiera de las personas que están aquí.

-Lo sé directora.

-Lo que quiero decir es que deberías buscar unos amigos, buenos amigos, para que puedas desahogarte y tengas un lugar al que escapar cuando de verdad no puedas seguir. Créeme, te vendría bien.

Veo que no comprende que nadie en este lugar quiere estar con alguien cuyo padre ha estado en el psiquiátrico por problemas de violencia y al que han dejado salir solo por ver su evolución. Creo que no es tan sencillo.

-Gracias, seguiré su consejo. Ahora debo volver a casa, que tenga un buen día.

-Adiós Jashon… Un momento, nunca te he preguntado si prefieres que te llame por tu nombre en vez de tu apellido.

Todo el mundo me conoce así gracias a que mi amigo “El Matón” quiso dejar clara mi relación con mi padre, conocido como “El loco de Jashon”. Supongo que no es tan tonto al fin y al cabo.

* * *

Bien, vamos allá.

-¡Ya estoy en casa!

Que papá esté dormido por favor…

-¡Silencio!

Parece que no, espero que la abuela acabe pronto y llegue antes de que se ponga como un energúmeno.

-Hola cariño, ¿qué tal el día?- por lo menos hay alguien en esta casa que me aprecia.

-Muy bien mamá, gracias. Tengo que ir a estudiar, hablamos por la noche como siempre ¿vale?

-Vale, ya nos vemos. Ahora tengo que salir, llámame si necesitas algo.

Siempre que se va, me da un beso en la frente, como cuando tenía cinco años, y me dedica una sonrisa, me hace sentir como si no hubiese pasado nada.

Pero ahora debo enfrentarme a mi padre, ojalá que no salga de la habitación.

-Tú, bicho, ¿con quién hablabas?- vaya, hoy no doy una.

-Con mamá.

-Tiene gracia, eso es imposible. ¡Deja de decir estupideces y contéstame!

-Era mamá, si no te lo crees es tu problema.

-Era tu madre dices, ¡tu madre está muerta! ¿Te lo digo más claro? Está enterrada, estiró la pata, se fue a criar malvas… ¡Murió hace dos años, deja de imaginarla!

-¡Cállate!- no es verdad, no le escuches…

-¡Eso, llora como los débiles, que no eres más que eso estúpido insecto!

-¡Gabriel Jashon, déjalo o te las verás conmigo! Te dejo solo media hora y montas un cisco de aquí te espero. ¡A tu cuarto!

Menos mal que ha llegado la abuela, es la única persona a la que mi padre le tiene miedo, supongo que su carácter y que ya las pasó canutas de niño viviendo con ella ayudan bastante.

-Sí mamá…

-Esta vida es demasiado para mí…

La abuela nunca me saluda, supongo que las muestras de cariño no son lo suyo, pero sé que, muy en el fondo, me aprecia.

* * *

No puedo estudiar. Esta vez ha sido peor que la anterior, no sé si podré aguantar.

-Claro que puedes, yo sé que eres fuerte y estaré a tu lado siempre, aunque no me veas.

Es la voz de mamá pero es imposible…

-Sé lo que estás pensando y sí, es imposible en la realidad, pero con la imaginación todo es posible, y parece ser que tú mezclas ambos cada día.

-Mamá, yo…

-Tranquilo, sé que tu padre no soporta esto, pero no dejes que nadie decida cómo comportarte salvo tú.

-¡Eso no me importa! No me importa que me prohíban ser como soy o hacer lo que me gusta. Yo solo quiero recuperar mi vida, esto ya es demasiado. Te fuiste sin avisar y no volviste, papá no me dijo dónde estabas y solo lo supe cuando se puso a gritar, cuando empezó todo este infierno, cuando mi vida desapareció. Quiero que me vean, dejar de ser invisible fuera de esta casa, pero sobre todo, quiero recuperar a mis padres, que nada de esto haya pasado y que todo siga igual que antes. Quiero que regreses a estar a mi lado y que papá vuelva a ser el que era, un padre de verdad. Os echo de menos, a los dos.

-No llores cariño, comprendo que esto os ha afectado, pero sabes que no decido yo estas cosas. Ni yo, ni nadie. Lo pasado ya pasó, debes aprender a vivir con ello, y ayudar a que tu padre lo supere. Te necesita, aunque no quiera aceptarlo. Hazlo por mí.

Ni siquiera sin estar realmente aquí puedo negarle algo así a mi madre.

-Lo haré, te lo prometo.

-Eres la persona más maravillosa que he conocido, y verdaderamente fuerte pese a tener solo siete años.

No puedo dejar de sonreírle, pero tampoco de llorar, la echo tanto de menos…

-Hoy la directora me ha hablado de encontrar un lugar al que escapar, creo que le he encontrado por fin. Ni siquiera debo preocuparme por mis pesadillas, porque he encontrado mi vía de escape, te he encontrado a ti… Mamá, no llores…

-Cariño…

Y aquí estamos las dos, llorando pero por fin juntas otra vez.

Soy Murff Jashon y ahora mismo soy la niña más feliz del mundo.

 

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