La afición de Ana

Ana era una niña cuando empezó su gusto por el fútbol, tenía cuatro años. Sus padres querían que ella disfrutara de las cosas que hacen las niñas de su edad, jugar con muñecas, pintar, hacer puzzles, etc. pero no, ella siempre estaba con un balón en los pies, soñaba con él, se levantaba dando toques, lo cual ponía a su madre de los nervios, todo el día con el balón, no había otra cosa que ella hiciera. Sus padres al principio no querían que ella estuviese jugando al fútbol, pero todo el mundo les decía, qué bien se le da, mira cómo lo hace, ¡¡¡Es fantástica!!! Con el paso de los años, se dieron cuenta de lo feliz que le hacía y de cómo lo disfrutaba, y entonces decidieron apuntarla a una escuela de fútbol. El primer día cuando vieron a Ana que llegaba con todo el entusiasmo del mundo a su primer entrenamiento, llegaron a la conclusión de que habían hecho bien en apuntarla a esa escuela de fútbol. A medida que asistía a sus entrenamientos, cada vez se le daba mejor y fue entonces cuando tomaron la decisión de apuntarla a un equipo de fútbol. Casualmente ese año por verano un exjugador de fútbol tuvo la brillante idea de realizar una concentración de chicas de diferentes edades, a las que les apasionara el fútbol, para seleccionar jugadoras y formar un club de fútbol femenino en sus diferentes categorías. Los padres de Ana decidieron llevarla. Cuando se lo contaron a Ana, ella se alegró muchísimo, brincaba de alegría y no se lo podía creer, iba a estar con más niñas que compartían su misma pasión, era increíble.

Llegó el día de la concentración, lo pasó de maravilla, era mejor de lo que se había imaginado, en ese momento pensó: “quiero ser futbolista y quiero pertenecer a este equipo”. Ese día se esforzó más que nunca, para destacar y demostrar todo lo que ella sabía. Al mes siguiente fue aceptada en ese club. A ella se le daban bien los estudios le gustaba estudiar y hacer los deberes. Ana ya tenía ocho años, cuando empezó a disputar partidos oficiales con el club, que se llamaba Reocín. Tenía un entrenador al que admiraba, era muy bueno con el balón y sin el balón dentro del terreno de juego. Hubo un día en el que su entrenador le fue a dar una buena noticia, le dijo que la iba a subir unos cuantos partidos a jugar con una categoría superior, que eran dos años mayores que ella. En un partido de ellos, hubo una circunstancia del juego y metió gol, lo celebró como si nunca hubiese metido un gol. Ana ya tenía diez años, con lo cual ya era de categoría alevín. En su segundo año como alevín, Ana hizo una temporada espectacular, su equipo quedó arriba en la tabla de clasificación y ella gracias a su equipo y a su trabajo individual, consiguió con sus goles quedar segunda en la tabla de goleadores de la liga, con sesenta y dos goles a favor. Pasaron los meses y ella tenía once años. Un día el entrenador nuevo que tenía, le dijo que si quería jugar media temporada con las infantiles, ya que tenía unas condiciones bastante buenas como para que jugase partidos con ellas. Ana se alegró mucho, ya que veía que se le daba bastante bien el fútbol y que los entrenadores se lo recompensaban. Jugó media temporada con ellas y se le dio genial. Aparte de que tenían unos años más que ella, el campo donde jugaban era el doble de grande, así que al principio se tuvo que adaptar al campo y a sus nuevas compañeras, que resultaron ser estupendas y le recibieron con mucho cariño y admiración, por ser la más pequeña del equipo.

Pasaron los meses y Ana ya tenía doce años. El club donde ella jugaba pasó a llamarse Racing Féminas, había cambiado todo el equipo técnico. El entrenador que le tocó al principio le caía bien, pero con el paso de las semanas le empezó a caer mal, ya que gritaba mucho y no animaba a las jugadoras, sino que las hundía, les bajaba la autoestima. Pero eso no lo opinaba solo ella, sino que las demás compañeras del equipo también compartían la misma opinión. En este momento se tenía que esforzar más que nunca, porque el entrenador también tenía sus preferidas, pero ninguna de ellas era Ana. Su forma de trabajar era muy diferente a los que anteriormente había tenido, sus ejercicios eran aburridos y muy lentos, nada que ver con los del entrenador anterior, que les metía más intensidad y velocidad, lo que producía con esto una mayor mejoría. Esta temporada es un reto para ella y para todo el equipo. Su sueño es llegar a jugar en un equipo internacional.

La buscadora de sueños.

 

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