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La historia que lo cambió todo

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Laura, una chica bastante tímida, se enfrenta a un duro desafío: CAMBIAR DE COLEGIO. Sus padres, Javier y Cristina, decidieron mudarse a Barcelona. Laura vivía en un pequeño pueblo a las afueras de Barcelona, tenía su colegio, su pandilla y sus amigos. Ella sabía que este nuevo desafío no iba a ser tarea fácil.

El primer día de clase, Laura se despertó un poco nerviosa. Se levantó de la cama y con mucho esfuerzo bajó las escaleras para desayunar. Mientras desayunaba sus padres la vieron algo decepcionada y decidieron actuar. Javier se sentó a su lado esperando a que Laura le diera los buenos días, pero fue al contrario. Javier le dio los buenos días y seguida su madre. Ella les sonrió y se fue a duchar sabiendo que lo que le esperaba era demasiado largo.

Su madre, decidió hacerle un almuerzo especial para la ocasión, para alegrarle el día. Su padre se fue a arreglar y mientras tanto, Laura se quedaba pensativa frente al armario. Estaba pensando: -Si me pongo esto, ¿me tomarán como una empollona?, ¿o cómo una tía guay?

Siguió así hasta que su madre la cortó, diciendo que lo último que se había probado le quedaba estupendo. Laura se acabó de arreglar y se maquilló un poco acorde al conjunto. Cuando estaba a punto de salir, sus padres le preguntaron que si quería que la llevaran en coche, y su madre le recordó que cogiera su almuerzo. Laura negó con la cabeza y decidió ir andando hasta el colegio. Aunque al final se cansó y cogió el autobús. Sus padres estaban en el trabajo, era libre. Cuando estaba entrando al pasillo central, el típico grupo de las chicas populares se la acercaron y se rieron de su conjunto. Laura las miró fijamente a los ojos y se marchó. Como de costumbre, al haberse cambiado de colegio, se dirigió rápidamente al despacho de la directora para ver si su información estaba en orden. Pero no lo encontraba por ningún sitio. Así que aprovechó que un chico estaba cerca y le preguntó. Él con una gran sonrisa la acompañó y cuando Laura ya iba a entrar, le dijo: -Me llamo Alejandro, y para que lo sepas, después tienes que ir al patio a comer con los demás, te esperaré en la puerta.

-Laura se sonrojó tanto que no pudo ni pronunciar su nombre, y se despidió con una sonrisa.

Una vez ya en el despacho de la directora, se pasó casi medio día allí, o eso le pareció a Laura, haciendo cosas de papeleo. Cuando ya por fin consiguió salir, se fue directamente al patio. Cuando estaba acercarcandose, de repente, vio como una de las chicas populares, estaba tonteando con Alejandro. Se quedó tan paralizada que le miró fijamente a los ojos, él la miró a ella, y ya no pudo contener las lágrimas y se echó a llorar y a correr para salir de ese instituto. Aunque no logró escapar. Un chico, con pintas de malote, le agarró el brazo y le calmó de tal forma que pensó que la conocía de toda la vida. Cuando dejó de llorar se separó y le dijo que se llamaba Hugo. Ella se presentó, y le dio las gracias y se despidieron. Cuando ya estaba saliendo, una chica la detuvo, se llamaba Alba y la acompañó hasta su casa.

Y antes de despedirse, ella se dio cuenta de que era una compañera suya del antiguo colegio. Y la explico que se había cambiado al mismo colegio para estar con ella, ya que eran y seguían siendo mejores amigas. Laura se despidió y cuando entró en casa, no estaban ni su madre ni su padre. Se sorprendió, porque su madre si que debería estar ya que los viernes salía pronto. Se fijó que encima de la merienda había un post-it que ponía:

 

Te dejo la merienda aquí,

Me he ido con tu padre durante un tiempo a unas vacaciones

FÁNTASTICAS.

No montes mucho jaleo y mantén la casa limpia. Volveremos en 2 meses,

Te llamaremos todos los días.

Te queremos

 

Ella se quedó con una cara de sorpresa, mientras pensaba: ¿Por qué se han ido sin mí, podré montar unas fiestas, invitar a unas amigas a fiesta de pijamas?

Por una parte estaba tan emocionada que se puso a dar saltos de alegría. Se fue corriendo a su habitación y encendió su ordenador, abrió skype, por si alguien le llamaba y se quedó viendo una película. De repente, alguien la llamaba por skype, ¡Eran sus padres! Se hicieron una cuenta en skype hace poco y no la sorprendió nada que la llamaran.

Les cogió el teléfono y les contó todo lo que había pasado, excepto lo de llorar. Se despidió y se puso a hacer la cena, pero decidió encargarla. Una pizza nunca esta mal. Cuando fue a abrir el cajón de la entrada donde guardan dinero para compras rápidas, se dio cuenta que había una tarjeta de crédito a su nombre, pagó rápido al pizzero y miró lo que ponía en una carta al lado de la tarjeta:

 

Como en esta ocasión, deberás encontrar cosas que necesitarás estos meses para vivir sola, están todas las cosas escondidas por la casa, ¡no corras!, están escondidas de menor a mayor dificultad según las necesites. Te queremos.

P.D: SIEMPRE habrá una carta de este estilo al lado de lo que encuentres, para que diferencies lo que quieres. Además cuando encuentres algo, llámanos por skype.

 

Al día siguiente, se levantó y se fue directa al gimnasio. Era sábado y no se iba a preocupar de hacer la tarea. En el gimnasio, se encontró con Hugo, lo que no le extrañó nada. Se saludaron, hablaron e hicieron ejercicio juntos. Ya al acabar, Laura recogió sus cosas, se despidió de Hugo y se fue a casa. Cuando llegó, se dio una ducha y empezó a hacer la cena. Decidió hacer una tortilla francesa. Mientras comía la tortilla, se puso a ver la tele, no echaban nada. Así que decidió llamar a sus padres. Después, ya hablando con ellos, Laura, les contó que había ido al gimnasio. Al día siguiente, se levantó aburrida, pero se fue ha desayunar unas tortitas. Cuando acabó de hacer las tortitas, encendió el portátil. Y decidió ver una serie en Netflix mientras desayunaba. Cuando ya eran las 10:30 de la mañana, tuvo que ponerse a hacer la tarea porque era Domingo y a la mañana siguiente tenía clase. Tenía que hacer matemáticas y biología. Matemáticas lo hizo rápido pero biología le costó un poco. Cuando acabó, se duchó y decidió salir un poco a dar un paseo por el parque. Se encontró a Alejandro, Laura le miró con una mirada de llanto y se fue. Alejandro la intentó detener pero no pudo. Laura no se dio cuenta pero al salir corriendo se chocó con Hugo. Se llevó una gran sorpresa y se puso muy colorada.

-¿Algún día miraras a los ojos y no hacia atrás? –Le dijo Hugo. Laura se sonrojó todavía más y se rió. Se despidieron y Laura volvió a casa. Y cuando llegó, le vibró el móvil, ¡era Hugo! ¿Quién le había dado mi teléfono si sólo lo tenía Alba? Llamó rápidamente a Alba antes de ver el mensaje, y le preguntó que si se lo había dado, y estaba en lo cierto. Miró el mensaje y se sorprendió lo que ponía:

 

¡hola!

Ya se que no me conoces desde hace mucho (pero yo a ti sí)pero,

Solo quiero decirte que:

Te quiero.

 

Ella se quedó paralizada. Se quedo pensando en la frase: Ya se que no me conoces desde hace mucho tiempo (pero yo a ti si).

Cuando de repente cayó en la cuenta de que le conocía del antiguo colegio, y el era el típico chico empollón. Pero ha cambiado mucho, él era ahora muy alto.

Pasaron las semanas y Laura ya tenía novio, mejor amiga, y las que se metieron con ella hace unas semanas no se volvieron a acercar a Laura, y ella aprendió una lección:

No juzgues a las personas por su físico, lo importante es lo de dentro.

 

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