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La verdadera historia de Halloween

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Cogieron unas cestas gigantes y salieron a todo correr. Estaban

tan entusiasmadas y con tanta hambre que empezaron a pedir

chuches. Llamaron a más de cien puertas y en todas recibieron

algo ya que a la gente que había en aquellas casas le hacía

mucha gracia esa idea. Empezaba a oscurecer y Lucy le dijo a

Chloe que se estaba haciendo de noche y que deberían irse a

casa ya. Chloe no se pensaba ir, entonces le pidió que fueran solo

a una casa más. Lucy no tuvo más remedio que aceptar.

Llamaron al timbre y la puerta se abrió sola. Lucy tenía mucho

miedo y se quería ir, pero Chloe no se marchaba de allí sin

comida. Pasaron poco a poco y la puerta se cerró detrás de ellas

haciendo que temblara toda la casa. Pasaron hacia dentro

lentamente y poco a poco vieron como la puerta se iba haciendo

más pequeña hasta finalmente desaparecer. Las dos se querían ir

pero cuando fueron a salir alguien las agarró por detrás y las

tapó la boca, lo que hacía que no pudieran pedir ayuda.

Hacia las doce de la noche los padres de ambas empezaron a

preocuparse. Llamarón a la policía y estos les preguntaron que

donde las habían visto por última vez. Nadie sabían dónde

estaban solo sabían que habían salido. Gracias a dios Lucy

llevaba en su móvil un localizador pero desgraciadamente el

móvil se cayó al entrar en aquella casa. Al llegar a donde se

encontraba el móvil se sorprendieron porque lo único que había

allí era el móvil y un buzón. Con gran curiosidad abrieron el

buzón donde por desgracia encontraron el dedo de una de las

pequeñas. Junto al dedo había una carta escrita con sangre, en la

que ponía que sus hijas habían sido secuestradas. Los padres de

ambas empezaron a llorar pero por suerte para ellos los policías

habían encontrado una cartera en aquel lugar.

Vieron que la persona que las había secuestrado era un varón de

raza blanca y era conocido con el nombre de Rafael Salazar. Este

hombre ya había sido detenido por el secuestro de otros tres

muchachos, lo raro es que como había podido actuar si estaba en

la cárcel y aun le quedaban dos meses entre rejas. Los policías les

dijeron a los padres que volvieran a sus respectivas casas ya que

eran casi las dos de la madrugada. Al despertarse los padres de

Lucy encontraron a los pies de su ¡¡¡CAMA!!! Una nota que ponía

“muy pronto os habéis rendido para querer tanto a vuestras

hijas.” Los padres de Lucy avisaron a los de Chloe y rápidamente

volvieron a la comisaría. Los policías se habían informado de que

Rafael Salazar no había salido de la cárcel ni si quiera de su celda.

Lo único que podían pensar era que tenía ayuda pero… ¡era muy

difícil que se hubieran comunicado! Ya que todo el tiempo que

había estado Rafael en la cárcel nunca le habían venido a visitar y

jamás había tenido un móvil en sus manos.

Las niñas aturdidas por el susto se habían despertado en una sala

oscura y Chloe se encontraba sin uno de sus meñiques.

Rápidamente Chloe empezó a llamar a Lucy. Lo raro no era que

no sabían dónde estaban si no, que las habían quitado los

disfraces y las habían metido en unas camas en las que las

sábanas las apretaban tanto que no podían ni salir, ni casi

respirar. De repente empezaron a oír una voz femenina que

decía: “os traigo la comida, hoy os he hecho unos macarrones

con tomate y unas croquetas de jamón para que crezcáis y

lleguéis a ser tan mayores como mamá.” Las niñas empezaron a

gritar y a decir que ella no era su madre. Aquella mujer tenía dos

coletas muy altas y sus ojos se salían de las órbitas. Lo que

indicaba que estaba loca.

Las niñas se dieron cuenta de que aquella extraña mujer de

nombre desconocido tenía una tripa de gran tamaño lo que

indicaba que estaba embarazada. Las niñas con gran curiosidad

la preguntaron. La mujer se puso muy histérica y empezó a tirar

todo lo que había a su alrededor y a chillar. Las niñas dieron por

supuesto que había perdido a su hijo o hija.

La policía empezó a investigar de quien era la sangre de las

cartas. Los padres de ambas rezaron para que la sangre ni el

dedo fueran de sus hijas. Desgraciadamente el dedo era de Chloe

y la sangre de ninguna. Lo que era muy raro. Solo sabían que era

de una mujer pero no de que mujer. Lo bueno es que la policía

descartó la posibilidad de que Rafael Salazar hubiera sido. Pero

eso no significaba que no estuviera implicado. Aquella mujer era

de raza blanca al igual que Rafael. Al saber que una mujer había

secuestrado a sus hijas los padres se alegraron un poco ya que

sabían un poco más de aquella extraña situación. Hacia la hora

de comer volvieron a casa, en la puerta había una nota. “Si

queréis volver a ver a vuestras hijas ir al hospital “buena vida” y

preguntar por la doctora Jiménez”. Los padres de las niñas

hicieron caso pero allí no había nadie que se llamara Dr. ª

Jiménez. Lo cual fue muy raro. Al volver a sus respectivas casas

las puertas de las entradas estaban abiertas y los disfraces de las

niñas encima de sus camas. Lo que indicaba que el o la

secuestradora/o había estado allí. Se pusieron a buscar para ver

si se había llevado algo más. A los padres de Chloe no les faltaba

nada pero a los de Lucy sí. Les faltaba una foto de la familia y

otra en la que salían Lucy y Chloe.

Las niñas aprovecharon que estaba distraída para intentar

escapar pero solo llegaron hasta la puerta donde estaba su

vecina. La vecina se llevaba muy bien con esa chica lo que a las

niñas las vino muy mal. Entonces empezó a gritar como una loca

lo que hizo que todo el edificio se enterara, fue en ese momento

en el que se dieron cuenta de que estaban en un manicomio.

Había tanta seguridad que era casi imposible escapar. Los

enfermeros llegaron a toda prisa y las niñas con intención de que

pudieran ayudarlas les dijeron:

-“Necesitamos vuestra ayuda esta señora nos ha secuestrado y

no sabemos dónde estamos, nos podrían dejar un móvil para

llamar a nuestros verdaderos padres.”

Los enfermeros pensando que aquellas niñas estaban locas las

dieron un teléfono de juguete y las volvieron a llevar con aquella

extraña señora. Las niñas al darse cuenta de que las querían

volver a llevar al lugar de donde se habían escapado les

preguntaron el nombre de aquella señora. Los enfermeros

dijeron que se llamaba Amanda Víbora. Al ver que las niñas no

sabían como se llamaba sospecharon que podían no ser sus hijas

o no ser familiares. Por lo que las dejaron irse. Las niñas estaban

muy agradecidas y salieron de allí rápidamente. Pero se dieron

cuenta de que no sabían dónde estaban. Empezaron a decir a la

gente que si por favor las podían dejar un teléfono, la gente las

miraba con miedo. Una de esas personas llamo a la policía y les

dijo que había dos niñas pidiendo un teléfono y que a una de

ellas la faltaba un meñique. Los policías ante esta descripción

llamaron a sus padres. Todos se pusieron muy contentos.

Al día siguiente las niñas se despertaron y Chloe tenía su

meñique. Llamo corriendo a Lucy y la dijo que había recuperado

su meñique. Rápidamente bajo a decírselo a sus padres pero se

extrañó mucho cuando la dijeron que nunca la había faltado y a

Lucy la miraron con cara extraña. Se comunicaron entre ellos y

decidieron llevarlas a un psicólogo. Una vez en el psicólogo la

psicóloga se presentó y casualmente se llamaba Amanda Víbora.

Las niñas querían salir de allí pero no pudieron. Empezaron a

decir que aquella persona las había secuestrado. Los padres con

urgencia la pidieron que trabajara con ellas el doble de horas. Las

niñas les rogaron a sus padres que las sacaran de allí. Les

contaron lo de los disfraces, lo del secuestro, lo de las camas,

también lo del manicomio pero no las creyeron. Las niñas fueron

rápidamente ingresadas en el manicomio Rafael Salazar. Allí la

Dr. ª Jiménez se encargaría de ellas. Pero los padres no creían

que tuvieran tanta imaginación como para inventarse eso. Así

que las fueron a sacar pero no las dejaron. Los padres decidieron

contar todo a la prensa. Los niños en honor a estas niñas

siguieron esa tradición pero sin acercarse a ninguna casa

extraña. Los padres de las niñas murieron y poco a poco esta

noticia se fue haciendo viral hasta llegar a España. Las niñas se

quedaron allí encerradas y murieron con la doctora Jiménez a la

edad de sesenta y cuatro años.

Entonces parece que toda esta historia quedo en un sueño.

Inventado o no inventado por dos niñas de trece años.

O no……..

 

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