Mujer callaroda

Era el 17 de Diciembre de 2005 los niños ya habían acabado la escuela, y por lo cual las madres amas de casa tenían el doble de trabajo. Pero si el padre no trabaja lo más lógico es que los dos padres se repartan mutuamente el trabajo, ¿No?

Ángel era un chico muy risueño y despistado que casi nunca se enteraba lo que pasaba a su alrededor que tenía una madre muy trabajadora y simpática. Pero aquel pequeño chiquillo tenía un padre llamado Juan vago, malhumorado y no se controlaba con alcohol.

Paso una semana y llego el día de Nochebuena. Gema, la madre de Ángel estuvo toda la semana preparando este evento tan señalado sin parar. Todo apuntaba a que todo iba a ser perfecto.

Toda la familia materna, la hermana y la madre de Ángel se encontraban allí. Menos le padre de él. Aquella pequeña familia vivía en un sencillito pueblo, en el que solo había un supermercado, un par de peluquerías, un kiosco y como no un bar; en el que toda la familia suponía que estaba Juan. La madre sabia que el dueño del bar era un buen amigo de la familia, ¿Pero tan amigo como para abrirle el bar a su marido?

Ella con un cabreo de campeonato fue a buscarle a esa “tasca” como se le refería ella. Miro a lo lejos pero no vio a su esposo en el banco de la entrada en el que se sentaba a beber. Ya estaba en la entrada cuando vio lo imaginable…La cerradura estaba forzada. Se atrevió a entrar y vio a su marido tumbado en el suelo con una botella de whisky entre sus blancas manos.

Ella se temió lo peor, pero comprobó que solo estaba durmiendo la mona, pero sintió el doble de asco al ver que estaba vivo. AL final espero unos cuantos minutos a que se le bajara el efecto alcohol. Tras un mediano periodo de tiempo fueron caminando a su casa. Cuando llegaron a su casa todo el mundo estaba en la cama. El comedor estaba con todos los platos de comida en la mesa y los regalos de Papa Noel en el suelo. Esta no quería seguir en ese odioso día y se acostó.

Al día siguiente fue decidida al abogado para divorciarse al cabo de un par de meses presento a la demanda de divorcio a su marido acompañada de su madre (Que estaba perfectamente informada de la situación en la que se encontraba su hija) el hombre estaba en casa bebiendo y viendo el fútbol borracho entero.

Cariño, podemos hablar de un tema un poco delicado- Dijo Gema

Mujer cállate que estoy viendo el baloncesto- Dijo Medio-Balbuceando

Ella le tiro los papeles encima de su barriga, el (Sorprendentemente) los pudo leer. Como ya era tarde el se fue a la cama con una cara bastante extraña.

Al día siguiente en la casa familiar solo quedaban Juan y Gema, debido a que su pareja de hijos se quedaron a dormir en casa de su abuela materna. Gema oyó un golpe de puerta sobre las 8:30. Supuso lo de siempre (Que se fue al bar) ella no tenía ganas de nada. Llego la hora de comer y pidió un plato a domicilio. A la tarde el marido de ella volvió a la tarde y tenía ganas de bronca. Primero entrego los papeles del divorcio firmados y segundo le propino un tortazo a Gema.

Al cabo de los días cada uno hacia su propia vida, pero en la misma casa. Gema tenía mucho más estrés que aquella noche de navidad. Pero al cabo de los días sucedió lo peor, Gema sufrió un infarto. Afortunadamente la ambulancia llego a tiempo. Juan estuvo en el bar cuando su hijo fue corriendo a trasmitirle la terrible noticia. El fue rápido al hospital para ver cómo estaba la madre de sus hijos pero, la cosa había empeorado y la indujeron en un coma. Durante mes y medio Juan (No muy afectado) tuvo que hacer de amo de casa, y comprendió medianamente lo que pasaba aquella mujer día y día de su amargada vida. Pero unos días más tarde recibieron un gran mazazo inesperado, Gema despertó del coma, le realizaron unas pruebas y lo médicos determinaron que necesitaba una operación de urgencia a corazón abierto.

Llego el día de la operación. Durante esas 12 horas que duro la intervención parecía que tanto la familia de la mujer y el hombre era uno. Al acabar la operación se dio el peor diagnostico Gema falleció en el acto. Pero en todo aquel tiempo que estuvo en el hospital consiguió escribir una pequeña pero gran nota:

Juan, gracias a ti estoy en esta situación quiero que sepas que yo lo hice lo mejor que supe pero a ti solo te importaba que hubiese whisky en la despensa. Quiero que sepas que me arrepiento en haber confiado en ti.

Cristóbal Mantecón

 

 

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