PIRATAS DEL CARIBE

Era un sábado cualquiera. Martín era un niño algo peculiar pero normal, su peculiaridad era su raro gusto por los videojuegos antiguos; pero bueno a lo que vamos.

 Aquel sábado estaba en la calle jugando con su PSP. Normalmente jugaba con la Game Boy, pero aquel día decidió coger la PSP y el juego de “Piratas del Caribe”. ¡En buen momento se le ocurrió salir a la calle a jugar!, estaba en el último nivel del juego y empezó a llover, pero a él no le importó, siguió jugando y entonces ¡kaboom! calló un rayo en la consola. Se le pusieron los pelos de punta del susto.

 Fue entonces cuando salió algo de la consola, al principio no se distinguía bien, pero en un rato apareció Jack Sparrow. Martín se quedó con la boca abierta y Jack le dijo ¡qué nunca has visto a un pirata! Martín casi se desmaya. Fue corriendo donde su madre, pero su madre le dijo – ¡Hay hijo, déjame!. 

Martín volvió a la calle pero solo encontró un gato y dijo ¿dónde estará Jack? Miró para arriba y se encontró a Jack. 

Le preguntó – ¿Qué haces ahí?  – Baja de ahí.

 – Vale, pero aleja de mi ese bicho.

– ¿Te da miedo un gato? ¿En serio?  Baja, te espero en mi casa.

 ¡Pum! Martín oye un disparo y va corriendo a ver qué pasó. Allí mismo se encontró al gato con un agujero en la cabeza. 

– ¿Pero qué has hecho? ¡Era el gato de Doña Vinagre!

– ¿De quién? 

– De la peor vecina del barrio. 

– ¿Lucifer dónde estás?  ¡Vosotros! ¿Qué le habéis hacho a mi gato? 

– Nada.

 – Como le haya pasado algo te enteras. 

– Uffff, por poco te descubren Jack, venga ven a mi casa.

– No, yo me voy a mi barco y tú te vienes conmigo.

– ¡Nunca me meteré en el juego!

La madre de Martín le estaba buscando. – ¿Hijo dónde estás?  

Martín desapareció.  Solo quedaba su consola y el cuerpo del gato, y al lado del cuerpo del gato un portal a otra dimensión.

 Doña Vinagre se acercó hacia el cuerpo del animal gritando – ¡Lucifer!  ¡ese crio se va a enterar! 

Levantó el cuerpo y vio el portal a otra dimensión. Entonces comprendió que el que había matado al gato era el pirata del juego

Doña Vinagre se coló en el portal y cuando llegó dentro del juego cayó en un barco. Cuando se levantó se encontró al ejercitó inglés apuntándola con sus mosquetones y la preguntaron – ¿Tú quién eres? 

– Soy una pobre ancianita que busca a un pirata y un niño ¡Tengo que encontrarlos! Han matado a mi gato.

– ¡Soldados deténgala! Dijo el general inglés.

En la otra punta del mar Jack intenta hacer que Martín despierte. Cuando lo consiguió, el niño no sabía dónde estaba, pero en cuanto observó a su alrededor se dio cuenta que estaba en el juego.  Jack le dijo: – ¿Tú ya sabes por qué estás aquí? ¿Que no lo sabes? Pues te lo explicaré:

– Cuando salí del juego estabas haciendo el último nivel pero no lo terminaste.

– ¿Para eso me traes aquí?

– Yo no te traje, yo me metí en el portal y después apareciste tú. Espera, ¿has visto mi botella con la pócima? ¿no te la habrás bebido?

– Pues sí, me la bebí.

– Por eso apareciste aquí; ahora tenemos que hacer dos cosas encontrar la Perla Negra y robársela al general inglés.

– ¿Como que tenemos? dirás tienes ¿no?

Volviendo al ejercito inglés, a Doña Vinagre la soltaron porque resultó ser igual de cascarrabias que el general inglés.

 El ejército inglés junto a Doña Vinagre se recorren toda la isla a pie y después navegan por el mar en busca del pirata y del niño, pero no encontraron nada. 

El general dijo que habría que ir al Mar Tenebroso, a aguas más peligrosas que el Triángulo de las Bermudas. En el camino les atacaron un montón de monstruos marinos. 

Después de un largo encontraron a Martín y a Jack en una pequeña barca jugando a las cartas; a la hora de cogerles aparentaron no mostraron resistencia. 

Pero esa misma noche el ejército inglés se fue a buscar otros piratas que estaban atacando barcos ingleses y robando muchas cosas, entre ellas armas. 

Martín y Jack se quedaron atados al cuidado de dos ingleses. Jack le preguntó a Martín – ¿Qué tal se te da la espada? 

– En los videojuegos bien.

Jack silbó y aparecieron un montón de piratas que los rescataron y los llevaron a la Perla Negra. Los piratas lo tenían planeado y todo había sido para despistar a los ingleses. Cuando llegaron a la Perla Negra se despidieron y Martín se tomó la poción y apareció en su cama. Al final todo fue un sueño de Martín que se durmió jugando. ¿O no?… 

Anónimo



 

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