¿QUIÉN SECUESTRÓ A ENRIQUE?

-¿Do-dónde estoy?¿Quién eres?

-¿Crees que soy tan tonta como para decírtelo?- Se rio de forma malévola- Lo sabrás… Cuando sea el momento. Lo sabrás, sí, lo sabrás…

                                       ________________________

Liam se levantó con normalidad. Eran las siete y media de la mañana y tenía que ir a trabajar. Pero cuando estaba preparándose su cappuccino matutino le sonó el teléfono.

-¿Diga?- La sonrisa radiante que tenía en la cara se fue convirtiendo en una expresión de miedo y desesperación.

Era su madre. Al parecer, su hermano llevaba más de treinta horas desaparecido. Debía hacer algo, y rápido.

Lo primero que se le ocurrió fue ir a la policía.

-Buenas tardes, ¿necesita algo?- le dijo un agente que estaba en el mostrador de la entrada.

-Hola. Sí. Mi hermano está desaparecido y me gustaría saber lo que se sabe de él- respondió atropellado.

-¿Su nombre?

-Enrique Sánchez.

-Vale… Aquí pone que desapareció a las doce de la noche de ayer. Lo único que se ha encontrado ha sido su móvil.

-Muchas gracias. ¿Podría ver el móvil?- preguntó Liam. Quizá ahí estaba la clave.

-Sí. Pase al fondo.

Cogió el móvil. Era un iPhone blanco con una funda roja. Abrió el móvil. Las últimas llamadas eran las siguientes:

-Lucía 18:34

-Oscar 20:01

-Nuria 20:23

-Daniel 21:54

-Rocío 22:13

-Esther 23:26

-Sara 23:42

Le pareció extraño, ese día llamó a mucha gente. Normalmente, según ponía en el registro, sólo llamaba a una o dos personas al día. Después, revisó el Whatsapp de su hermano, y tenía un mensaje que no había abierto:

“Enrique, Ven a las diezal parque. Ayer me tuve que ir Rápido. Tienes que contarle eso sí O sí, se Morirá de envidia”. -Número desconocido.

Todo esto lo apuntó, porque quizá podrían ser pistas. Le dijo a la policía que eso podía ser importante, pero ellos lo veían muy retorcido. ¿Qué había ahí de raro?

Cuando Liam estaba en casa le llegaron unos mensajes:

“Eres un chico listo. Esos estúpidos policías no se enteran de nada.”

“Me gustan las adivinanzas.”

“Así que ahí va una.”

“¿Qué grita, está atado y desesperado?”

“Jajajaja”

“Creo que ya sabes a qué me refiero.”

“Será mañana a las 11 de la noche.”

“Ya deberías saber la calle.”

“Sí no… BUM.”

-Número desconocido.

Estaba asustado. ¿Dónde estaba el resto de la información? Solo tenía algunas cosas del móvil de su hermano y aún no había encontrado ningún patrón. Y no tenía más de un día y medio para descubrirlo.

Volvió hacia la comisaría para informar de lo que había ocurrido.

-Buenas tardes- le saludó un hombre gordo y con cara de pocos amigos-, somos los encargados de investigar la desaparición de tu hermano- y señaló a una chica con coleta, ojos azules y gafas negras. Tenía una expresión muy dulce y amable. -Yo me llamo Damián y ella es Valeria.- Valeria saludó tímidamente.

-Bien. Me han llegado unos mensajes que creo que deberíais ver- les mostró los mensajes. El hombre se sorprendió mucho pero la chica simplemente le sonrío y le dio las gracias por la información y le dijo que les iba a ser muy útil.

¿Nunca os ha pasado que veis a alguien por primera vez y ya sentís que le conocéis de toda la vida? Bien, pues eso fue lo que le pasó a Liam cuando conoció a esa chica. Era como si le pudiera contar cualquier cosa, sentía una especie de conexión especial con ella.

Durante toda la noche, Liam le estuvo dando vueltas a la información que tenía pero no logró encontrar nada coherente. Al día siguiente, fue a la comisaría por la mañana para ver si ellos tenían alguna noticia, pero ellos tampoco habían encontrado nada y el tiempo pasaba. Tenía que resolver el problema en menos de doce horas o no volvería a ver a su hermano.

Ya eran las seis de la tarde. Liam no había comido en todo el día y tenía unas ojeras horribles. Pero en ese momento, Valeria entró corriendo con un papel arrugado en la mano:

-¡Lo tengo!- decía mientras se sentaba al lado de Liam, y empezaba la decir cosas sin sentido.

– Calma, por favor- le dijo Liam-, ¿qué me tienes que explicar?

-¡Ya sé cuál es la calle!- respondió con entusiasmo. A Liam se le iluminó la cara.

-¿Cuál es la calle?

-Es la calle Londres- desdobló el papel que tenía en la mano. En él estaba escrito tanto el registro de llamadas de Enrique como el último mensaje de Whatsapp que le llegó. Además, estaba rodeada la primera letra de cada nombre del registro de llamadas, y si se leía de arriba a abajo ponía Londres.- Mira, la inicial de cada persona era una letra del nombre de la calle.- señaló el mensaje de Whatsapp, que también tenía cosas subrayadas.- Y en el mensaje las palabras que están en mayúscula y no van al principio o después de punto también dan una frase.

Liam leyó las palabras subrayadas y vio que creaban la siguiente frase: “Ven rápido o morirá”.

Era el momento. Ya eran las once de la noche y Liam estaba esperando en la calle Londres. Era una calle estrecha y oscura que en circunstancias normales Liam no habría cruzado, pero ¿qué más daba eso? Además, estaba solo, porque los policías decidieron que era mejor que fuera él solo para garantizar la seguridad de su hermano.

Liam empezó a mirar a todos lados esperando ver a alguien, y, cuando fueron exactamente las 11:01, vio cómo entraba su hermano por la calle, esposado y con la cara llena de golpes y heridas. Detrás de él, apareció una chica con pasamontañas que llevaba una correa que estaba atada a las esposas.

-¿Quién eres?- preguntó Liam asustado, justo después de abrazar a su hermano.

Entonces, se quitó el pasamontañas. Y, al ver su cara, Liam casi se desmaya, era Valeria. Pero no la Valeria que él recordaba, pues su expresión no era la misma.

-¡Sorpresa!- y después de decirle esto, esbozó una sonrisa que a todo el mundo le dejaría de piedra.

-Valeria… Pero… Tú… -Liam no tenía palabras.

-Y ahora te preguntarás que por qué te ayudé a resolver el acertijo, ¿no? Oh, vamos, si no te lo hubiera dicho no habrías venido y, ¿qué diversión tiene matar a tu hermano sin verte sufrir a tí?

-Por favor, no le mates, te daré lo que quieras, dinero o…

– Ja ja ja ja ja ¿para qué quiero dinero? Esto es mucho más divertido. Esto es un juego de azar y a ti… te ha tocado.

-¿Y no te importa que te metan en la cárcel?

-Eso no va a pasar. No habrá testigos. ¿O acaso creías que ibas a salir vivo de aquí? Qué ingenuo…

Cuando Valeria iba a empezar a torturar a Enrique, apareció alguien en la calle que hizo que se detuviera.

-¿Qué haces aquí? Estabas bien atada… Es imposible…

Y esa chica se acercó corriendo hacia Valeria, que gritó cosas sin sentido mientras la otra chica se abalanzaba sobre ella y la esposaba.

-No es bueno subestimar a la gente, hermana- Cuando Liam la vio bien de cerca se dio cuenta de que tenía la misma cara que Valeria. Se quedó perplejo.

-Pero… Valeria… Tú…

-Sí, yo soy Valeria, y esta es mi hermana gemela.- Empezó a caminar fuera de esa calle y tanto Liam como Enrique la siguieron. Cuando llegaron al final, vieron un coche de policía en el que estaba también Damián. -Hace cuatro días me ató en un sótano y después se hizo pasar por mí como policía, y convenció a Damián para que vinieras solo y así pudiera tenderte esta trampa.- Metió a su hermana en la parte de atrás del coche. -Me conseguí desatar a tiempo, y como en el sótano ideó todas las pistas sabía dónde iba a estar y a qué hora.

Liam seguía sin salir de su asombro, todo eso estaba siendo surrealista. Aunque se sentía feliz, porque había recuperado a su hermano y volvía a ver esa expresión dulce en la cara de Valeria.

Escrito por Hermione



 

Dejar un comentario