SONIDO

Acabo de gritar a mi hermana. Siempre discuto con ella pero es que hoy ha sido diferente, nunca me había ofendido tanto un comentario. Todo ha empezado por un par de zapatos mal colocados pero en cuanto me he quejado no ha podido evitar quejarse de todas las cosas de mi que tanto la cabrean. Por otro lado, yo he reaccionado con más gritos e insultos hasta que de repente no he sabido contestar, me he quedado en blanco. Así que yo ,toda orgullosa, he venido al único lugar donde se que voy a estar tranquila, mi habitación.

Estoy muy desconcertada. Mis propias emociones se contradicen. Siento una rabia de haber dejado que ganara ella, y sin embargo el sentimiento de culpa me come por dentro. Veo sobre mi mesa unos cascos a la derecha de mi móvil, así que voy a cogerlos. Yo solamente quiero desconectar de todo lo que me ha pasado así que me coloco los cascos sobre mis oídos y le doy al PLAY de la primera canción que he encontrado. Tan solo quiero escuchar la canción y nada más.

Mis oídos se abren, mi mente se despeja y siento el primer acorde llevándome poco a poco hasta el interior de la canción. Todos se han ido, el tiempo se ha parado, pero mis oídos empiezan a escuchar unos golpes al son de esos primeros acordes que van llenando mi cuerpo de ritmo. Cada vez me siento más a gusto y concentrada, atiendo a cualquier ruido que mis oídos perciban, cuando de repente una dulce melodía me susurra una letra pegadiza que encaja con los primeros ritmos. Y poco a poco voy sacándole un significado.

Tan solo son unas notas, pero mi cuerpo ya se ha ido a otro mundo, cada movimiento va al son de esos golpes sobre los que se ha creado toda esta maravilla.

Una vez que estoy completamente metida en la canción todos los sonidos suben el volumen. Los golpes son más fuertes, aparecen nuevos sonidos, y la melodía varía un poco. En ese momento es cuando mis labios se mueven haciéndose pasar por el cantante. Entonces me doy cuenta de lo que realmente quiere decirme el autor, por lo que tengo cuatro opciones. Llorar, reír, bailar o gritar. En cualquier caso, la canción que escucho me emociona de cualquiera de esas cuatro formas.

Después de todo esto el ruido se calma como al principio, pero las emociones no se van. Con lágrimas, alegría, ritmo o rabia, en el cuerpo la canción prosigue con su secuencia de sonidos. Cada vez percibo más cosas ya que hay una variación en esta segunda parte. Sin embargo, esta vez se te ha hecho más corta y sin darte cuenta todo vuelve a subir el volumen y las emociones se vuelven más intensas.

Entonces cuando creías que ya no podía ir a mejor. Unos cuantos acordes te pierden, pero cuando te centras lo que escuchas es totalmente diferente. Los acordes han cambiado, los golpes ahora son distintos… Parece como si de repente hubiéramos cambiado de canción. Todo es diferente, pero te gusta lo que oyes. Aunque lo mejor es cuando me doy cuenta de que encaja a la perfección con lo que escuchaba antes.

Por último, la canción vuelve a cambiar y aparecen los sonidos de antes otra vez con el aumento de volumen, pero esta vez ya me lo espero. Siento como se acerca el final, pero no pienso en ello porque no quiero que termine. Presto los cinco sentidos en las últimas notas, y entonces no escucho nada más.

La música ha parado y ya no escucho nada de lo que antes tanto me gustaba. Oigo otros ruidos nuevos que no me gustan tanto. Vuelvo a mi habitación y me doy cuenta de que todo sigue su curso. Entonces pienso en todo lo que ha pasado, me acuerdo de la pelea y los comentarios que tanto me han ofendido hace tres minutos y no termino de comprender que lo he olvidado todo.

No quería que se acabase y, como no veo nada interesante, enciendo el dispositivo del que salía la música y le doy al PLAY. Todo vuelve a empezar y en unos segundos para mí ya no existe nada.

 

 

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